Sábado, 7 de Marzo de 2026
Tener GLP a la vuelta de la esquina sería un golazo para Colombia. Eso es lo que piensan las envasadoras colombianas, también el Gobierno, cuando ven que Venezuela ya hizo su primer contrato de exportación de GLP. Entonces, entre el deseo (y la necesidad) y la realidad, que median: una autorización de los Estados Unidos e inversiones.
Tras la nueva situación política y gubernamental de Venezuela, generó la esperanza de que haya una exportación desde PDVSA a privados colombianos, de acuerdo a lo que fue surgiendo en los medios de prensa.
Si bien la necesidad en Colombia es mucha, pues hoy importa casi el 50% de su consumo interno y terminará entre un 70 y un 80% en los próximos años, la realidad indica que no solo hace falta el permiso de Estados Unidos (algo que todavía no llegó) sino también inversiones para producir más GLP.
Hoy en la refinería de Diego, de PDVSA, en el oriente venezolano, se refina y se produce GLP, pero ahora los derivados del petróleo están siendo quemados por falta de inversión para producir más butano y propano. En esa refinadora operan la italiana Eni y Repsol, de España.
Sí es verdad que hace más de un mes salió un cargamento en buque con GLP con destino desconocido, todavía suena a simbólico. Incluso la presidenta venezolana Delcy Rodríguez afirmó que ya habían logrado el primer contrato de exportación. Lo que se percibe, entonces, es una nueva actitud, pero falta continuidad.
En síntesis, se podría decir que las oportunidades de que Venezuela exporte son posibles en este nuevo marco gubernamental y político. Colombia tiene una gran necesidad de producto, solo hace falta tiempo para que las llaves de la inversión y los permisos políticos se conviertan en respuestas para ambas naciones.